Poza Rica, Ver.- Mientras miles de familias damnificadas aún esperan apoyo tras las recientes contingencias, el presidente municipal de Poza Rica, Fernando “Pulpo” Remes, parece tener otras prioridades: erigir su propia estatua dentro del gimnasio municipal.
La indignación ciudadana no tardó en encenderse. En redes sociales, los habitantes calificaron la acción como una burla y una muestra de soberbia de quien ha sido señalado por la mayoría como el peor alcalde en la historia del municipio.
Lejos de empatizar con la población afectada, Remes ha sido abucheado y corrido de diversas colonias, donde la gente le reclama su abandono y falta de respuesta ante la emergencia. El repudio crecio también por las versiones que apuntan a que impuso a su ahijada, Adanely, para sucederlo en el cargo, lo que muchos ven que es para perpetuar su influencia.
“La ciudad está hundida y él levanta monumentos a su ego”, expresan vecinos en tono de frustración. Poza Rica vive momentos críticos, con calles devastadas y familias que lo perdieron todo, mientras el alcalde se preocupa por dejar una huella personal de bronce en lugar de soluciones reales.
Ante esta situación, diversos ciudadanos han manifestado que derribarán la estatua, símbolo —dicen— de corrupción, indiferencia y traición al pueblo que alguna vez confió en él.
En una ciudad que clama por ayuda, el gesto de Fernando Remes no solo se percibe como una ofensa, sino como un recordatorio doloroso de cómo el poder, cuando se ejerce sin empatía, puede volverse un monumento al fracaso.